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Redarquía

El mundo organizacional vive cada día nuevos retos, porque nos encontramos en un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo, de acuerdo con lo expresado por el anterior acrónimo en el idioma inglés). La pregunta que surge inmediatamente, luego de constatar tal afirmación, es cómo las organizaciones deben hacer frente a tal entorno.  Una de las respuestas que se han dado tiene el nombre de “redarquía”

En relación con el ambiente VUCA, las preguntas se dirigen a responder si nuestras instituciones del pasado, caracterizadas por ser organizaciones sumamente burocráticas y con una jerarquía muy intrincada y pesada, nos permiten movernos con la suficiente flexibilidad que exigen los nuevos tiempos.  José Cabrera, autor del libro Redarquía.  Más allá de la jerarquía, apunta a señalarnos que las estructuras organizativas de hoy deben dar paso al cambio, mediante el concepto de redarquía.  Cabrera nos informa que ya no cabe esperar por el futuro, sino que ese futuro ya está aquí.  Vivimos en la Era de la Colaboración y las redes digitales nos enseñan que compartir, cada día, permite crear valor.  Las redes globales están basadas en la transparencia, la autenticidad y la confianza.  La primera generación de “nativos digitales” ha llegado a nuestras escuelas y a nuestras organizaciones y los ambientes colaborativos surgen de nuevas estructuras sociales, que superan en complejidad a todas las anteriores, y por la emergencia de nuevos modelos de creación de valor.

Cabrera indica que en la nueva economía las redes son el nuevo organigrama y que la redarquía (organización por medio de redes) es el nuevo orden emergente.  Un orden nuevo que no está basado en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en las redes sociales de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.  Así pues, en la Era de la Colaboración ya no hay paso para la opacidad y la ocultación de información.  Por el contrario, la información adquiere más valor cuando está abierta al público y es compartida en red.  La organización en red o redarquía es posible en el mundo digital, en organizaciones como las comunidades de software libre.

Una afirmación importante es reconocer que nuestros líderes jerárquicos no tienen las respuestas y que las organizaciones e instituciones que hemos creado no están preparadas para gestionar el nuevo contexto, dada su incertidumbre y complejidad.  De acuerdo con Cabrera, vamos a tener que dar a nuestras organizaciones una nueva dimensión social y buscar un nuevo equilibrio entre las  necesidades de las empresas (productividad y obtención de resultados) y las necesidades de las personas (propósito, libertad y autonomía).  Además, si los desafíos a los que nos enfrentamos son de una complejidad tal que superan la capacidad de nuestros líderes, la respuesta ha de ser necesariamente colectiva.

La redarquía, como estructura complementaria a la jerarquía, en ningún caso excluyente, hace posibles nuevos marcos de contribución en las organizaciones, no necesariamente ligados a ocupar posiciones de poder y autoridad en el organigrama, sino a la credibilidad y valor añadido de las personas.  La redarquía es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchas personas han hecho de la burocracia para obtener un provecho propio.

Todo ha cambiado a nuestro alrededor:  tenemos más información de la que podemos absorber, más interdependencias de las que podemos gestionar, el ritmo de los cambios se acelera y, por otro lado, estamos mal dotados para la incertidumbre;  de pronto, tenemos que enfrentarnos a un “cisne negro”, un suceso imprevisto y seguramente imposible de predecir.  Sin embargo, pese a que nos podemos controlar el futuro, sí podemos estar abiertos a la innovación.

Existen cuatro desafíos clave en la Era de la Colaboración:  (1) la colaboración masiva como nuevo modelo de creación de valor;  (2) la llegada de las primeras generaciones de nativos digitales;  (3) la cocreación con clientes y el consumo colaborativo;  y (4) la organización social, la necesidad de un nuevo equilibrio entre las necesidades de resultados de las empresas y las de propósito de las personas.

Hoy es posible la colaboración masiva:  la participación activa y libre de multitud de personas en redes sociales abiertas para la consecución de un bien común.  Hoy contamos con nuevos modelos de creación de valor basados en la colaboración masiva, en estructuras planas, abiertas y globales.  Los nuevos medios de comunicación social como blogs, foros, redes sociales, twitter, etc., hacen posible que un grupo de personas sin necesidad de un control centralizado, ni una estructura jerárquica, puedan formar una comunidad alrededor de un propósito común.

Por otro lado, surge el nuevo talento digital.  A diferencia de sus padres, los nativos digitales aprenden jugando, disfrutan con las nuevas herramientas y son capaces de procesar grandes cantidades  de información a alta velocidad.  Los nativos digitales han comprendido que en la medida que comparten su creatividad con millones de personas, pueden dar  lugar a un conocimiento hasta ahora inalcanzable para las civilizaciones anteriores.  Esta actitud favorece la innovación ya que, a diferencia de sus padres, que son incapaces de concebir el conocimiento sin sacrificio, los nativos digitales aprenden jugando;  se divierten haciéndolo y adoptan un papel mucho más activo en la creación, la edición y el intercambio de contenidos.  Es decir:  son creativos y les gusta innovar y colaborar.

Así pues, la “Generación Red” (Net Generation), constituye una fuerza social genuinamente transformadora.  Son los representantes de una nueva cultura, la de la colaboración a través de medios digitales, que ya está cambiando el mundo que hemos conocido.  Hoy, lo importante no es la producción, sino el conocimiento compartido y abierto.  La información crece a cada instante.  Nunca hubo tanta.  Y ya nadie tiene las respuestas definitivas, porque tales respuestas no existen.  Lo importante para los nativos digitales es la capacidad de crear nuevas identidades y de participar en comunidades virtuales, colaborando, aprendiendo y creando en red.  La red representa  para ellos una nueva estructura social de flujo, basado en la confianza, la reputación, la reciprocidad y la cooperación.

Por otro lado, la economía de la colaboración se basa en la voluntad de los usuarios para compartir pero, para llevar a cabo todo intercambio, estos deben ser fiables y de confianza.  Lo que importa en la Era de la Colaboración no es lo que tienes, sino tu reputación en la web social y en las comunidades a las que pertenezcas.

Las nuevas estructuras organizativas parten de una definición nunca antes vista de la colaboración.  Son las formas del futuro, lo que da paso a la transparencia, la cooperación y la confianza, y que ya forman parte de nuestro presente  ¿Es impensable esto hoy?  Las redes digitales están promoviendo una revolución en nuestras vidas, tanto desde el punto de vista personal como del económico y social.

Bibliografía

Cabrera, José (2014)  Redarquía.  Más allá de la jerarquía  (Madrid, España: Editorial Rasche)  pp.13-66.

Eugenio Redondo Gómez (Costa Rica)

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